"Ojos que no ven..." Dinámica para el 4º domingo de Cuaresma



4º DOMINGO DE CUARESMA – CICLO A
Juan 9, 1.6-9.13-17.34-38

DINÁMICA: “OJOS QUE NO VEN…” 

Objetivos:
  • Experimentar la ceguera física para poder entender la ceguera del corazón.
  • Descubrir que tenemos prejuicios, falsas ideas, limitaciones, que nos impiden ver las cosas tal y como son y que nos impiden ser felices.
  • Darse cuenta de que Dios nos puede ayudar a superar todo eso y a ver la realidad de manera más profunda, desde la Verdad, desde el Amor.
  • Vivenciar el amor de Dios que nos cura, nos levanta, nos fortalece…
Dinámica:

Se divide a los niños en grupos de cuatro, y se les explica que son agentes secretos de diferentes países que deben descubrir un mensaje cifrado de un grupo que planea un atentado. Como son agentes de países diferentes, existe entre ellos una gran rivalidad, y compiten por ser los primeros en descifrar el mensaje. 

Se les plantean unas pruebas, ambientadas siempre en la oscuridad. Para realizarlas normalmente habrá alguien del grupo que podrá ver, que será el guía, y quien realice la prueba deberá llevar los ojos tapados y ser guiado por quien pueda ver.

Se propone como pruebas:

  • Hay una habitación con un montón de objetos extraños. Uno de ellos tiene escondido el papel que nos dará la información. Deben entrar representantes de cada grupo y, a oscuras, guiándose por el tacto, encontrar el papel oculto de entre los diversos objetos.
  • Ha llegado información de que la siguiente pista se encuentra en un bosque oscuro. Por culpa de los recortes, y por precaución, sólo uno lleva una linterna, y deberá guiar al resto del grupo por un camino sinuoso, lleno de obstáculos y peligros.
  • Para llegar al siguiente trozo de mensaje, un representante de cada grupo deberá cruzar un peligroso puente, acechado por cocodrilos. Pero en el puente no hay luz. Los compañeros, guiados por cámaras infrarrojas a distancia, deberán decirle el camino a seguir y prevenirle de los cocodrilos: el camino estará marcado con tiza, y los cocodrilos serán pelotitas que el educador les lanzará. Si le da la pelotita, deberá comenzar de nuevo, o intentarlo otro representante del grupo…
  • Otra parte del mensaje se encuentra metido en el fondo de un pozo. Un representante de cada grupo deberá probar para ver si lo puede conseguir: el pozo será un barreño lleno de agua y “colacao”. En el fondo habrá una bolsita con cierre “zip” y el papel dentro, pero desde fuera no se verá. Los representantes deben poner las manos atrás, cerrar los ojos y meter la cabeza, para encontrar la bolsita con la boca.
Cuando tengan todos los trozos del mensaje secreto, deberán darse cuenta de que necesitan juntarlos para descifrarlo. Sería recomendable que los mensajes estuvieran cifrados, y que la última prueba consiguieran el código que los descifra. Una vez descifrado pondrá algo así: “Nuestra arma secreta es la ceguera del corazón”

Reflexión:

En grupo, ya sentados y tranquilos, hablamos de la oscuridad y de la ceguera, de la sensación de no ver, del miedo y la inseguridad que provoca… cada uno puede comentar cómo se ha sentido cuando le ha tocado hacer algo sin ver, qué problemas se le han planteado, etc. 

También se comenta lo importante que era la labor de guía de la persona que podía ver, y se haba sobre si guiaba bien, si daba confianza, etc. Los guías deberán comentar cómo se sentían como guías, qué pensaban de los “ciegos” cuando les guiaban, si tenían paciencia, etc.

Una vez se habla de todo eso, el educador lo compara con nuestra forma de ver la vida y la Dios: nosotros estamos un poco ciegos, y vemos las cosas desde los prejuicios, desde nuestros miedos, desde nuestras inseguridades, desde nuestro concepto de justicia (se ponen ejemplos, se dice que digan ellos ejemplos). Por eso no vemos las cosas como realmente son.

Dios, sin embargo, ve las cosas de verdad, desde el corazón. Tiene una visión completa y profunda de todo, entiende lo que sucede, por qué sucede, etc. (poner ejemplos de la vida). Por eso debemos confiar en Él, dejarnos guiar por su palabra, y escuchándole y confiando, poco a poco podremos ir viendo como Él ve: desde el Amor, desde la comprensión, desde el respeto, desde la escucha activa, desde el perdón…

Oración:

Se canta una canción de entrada, y el educador/a hace un gesto: va tapando los ojos de cada uno de los niños y niñas, y les dice que así, a oscuras y en silencio, escuchen la palabra que Jesús tiene para ellos.

Se lee el Evangelio, y al llegar al momento en el que el ciego es curado, el educador/a destapa todas las vendas. 

Se termina de leer el Evangelio y se comenta:
 “Al igual que el ciego, tenemos prejuicios que nos hacen estar un poco ciegos.  Y lo peor es que no nos damos cuenta, que caminamos, tropezamos y caemos, nos equivocamos, nos enfadamos, y muchas veces no  sabemos por qué pasa, y le echamos la culpa a los demás, sobre todo a las personas que tenemos más cercanas, los que más nos quieren.
Pero Jesús, una vez más nos ayuda. Se mete en nuestra vida y nos abre los ojos, a veces un poco a lo bruto... de repente, se nos caen las gafas de sol y vemos la realidad tal cual es. Y, ¿cuál es esta realidad? Pues en primer lugar, que somos pequeños, y a veces, un poco malos también... un poco egoístas, que miramos sólo lo nuestro y muy poco nos importa lo de los demás. Muchas veces estamos convencidos de que todo tiene que girar a nuestro alrededor, que somos el centro de nuestro mundo... Pero es que en esta realidad están también los demás: padres, hermanos, amigos. El toque de Jesús nos puede hacer ver que es más divertido, que lo pasamos mejor, cuando los tenemos en cuenta, cuando contamos con ellos, cuando no los queremos sólo para nuestro interés, sino que los consideramos nuestros amigos, nuestros iguales.
Cuando abrimos los ojos o nos los abren, sobre todo si lo hace Jesús, también aparece otra realidad, otra verdad: su presencia, que Él está ahí, que aunque hayamos sido un tontos, somos queridos, por Él, y por nuestros padres, hermanos, amigos, por muchos más de los que nos pensamos, quizá.
Jesús cura la ceguera del alma, que nos hace ver a los demás o como instrumentos que se utilizan o como enemigos o como seres inalcanzables que nunca querrán jugar o ser nuestros amigos. Esto no es cierto: somos queridos, tenemos a Alguien, a Dios, a Jesús, que nos quiere, y con Él tantas personas. Vale la pena abrir los ojos, aunque al principio nos moleste un poco la luz natural, aunque nos veamos gordos, un poco brutos o pequeños. La luz nos permite caminar, dar pasos reales, superar los obstáculos, especialmente los que nosotros mismos nos ponemos, elegir el mejor modo de llegar donde, de verdad, queremos ir, donde, de verdad, seremos felices.”
Al terminar, se deja un tiempo para que cada niño exprese libremente lo que siente o desea…

Finalmente se reza el Padrenuestro.

Materiales: Pistas del mensaje, vendas, tiza, objetos varios, barreño, agua y colacao, bolsa “zip”, pelotitas,  Biblia, velas, guitarra, cantos…

"¡Agua, por favor!" Dinámica para el 3º domingo de Cuaresma



3º DOMINGO DE CUARESMA – CICLO A
San Juan 4, 5-42

DINÁMICA: “¡Agua, por favor!”

Objetivos:

  • Ayudar a que los niños y niñas descubran que Jesús es esencial como el agua, pero que la sed que calma es la del Amor y la Felicidad.
  • Que comprendan que la felicidad no está en las cosas que se nos suele decir, como la belleza, la juventud, el dinero… sino que está en el Amor, en la amistad, en el cariño… y que esa es el agua viva de Jesús.
  • Que se den cuenta de que ellos también pueden ofrecerle algo a Jesús: su cariño, su acogida, su corazón…


Dinámica:
Se les dice que es un día especial y que vamos a tener juegos especiales y luego habrá una sorpresa. Se juega con los niños un buen rato a juegos de exterior, movidos, en los que tengan que correr:

  • A pillar: tipo “cuba libre”, polis y cacos, etc.
  • Carreras: a contrarreloj, carreras por parejas, a la pata coja, saltando con los pies juntos…
  • A bailar al ritmo de la música, y cuando ésta pare, deben quedarse quietos o caer eliminados…

En todo el rato no se les permitirá beber agua.

Cuando estén cansados, se paran los juegos, y se les lleva a una mesa en la que encontrarán papas, saladitos, frutos secos… pero no habrá agua. Se aprovecha la situación para hablar de la sed que tienen, y de qué les apetecería.

Se acercan entonces bebidas: coca colas, fantas… (bebidas gaseosas y azucaradas), y también agua fresquita. Y se deja que cada niño beba y disfrute de lo que quiera, y “calme su sed”.

Oración - Reflexión:

Nuestra fiesta era en honor a Jesús. Suele parecer que la Cuaresma no es tiempo de fiestas, pero no es verdad, es tiempo para saber que Jesús nos ama, y eso siempre hay que celebrarlo. Y en la lectura de esta semana, vamos a descubrir algo muy bonito: lo que nos ofrece Jesús, y lo que podemos ofrecerle a Él.
Se canta una canción y se lee el Evangelio.

Al finalizar, se les pregunta qué es lo que han comprendido, y se va explicando poco a poco:

“En este relato, Jesús va de camino y pasa por una comarca llamada Samaría, al norte de Judea y Jerusalén. Aunque es terreno de Israel, no está habitado por los judíos sino por los samaritanos, unas gentes que tienen una religión parecida a la de los judíos pero un poco mezclada con otras de su entorno. Por eso, y otros motivos de rivalidades entre vecinos, judíos y samaritanos no se llevan bien.

Pero Jesús, como de costumbre, saltándose normas, costumbres y prejuicios, se sienta en el pozo de Sicar (un lugar de esos con historia) y se pone a hablar con una mujer. Es una conversación, como muchas otras, que significa mucho más de lo que parece.

Parece que se habla de la sed: Jesús tiene sed, como cualquiera de nosotros, como nosotros teníamos en el juego. Pero necesita del cubo de la mujer para sacar agua. Sin embargo, Él le ofrece a ella “agua viva”, que sacia la sed para siempre… ¿qué agua es esa que dice Jesús?

Pues el agua de Jesús no es un agua normal que nos sacia la sed, como la que hemos bebido, sino que es el Amor que nos ofrece que nos da confianza, nos quita nuestros miedos, nuestras dudas y egoísmos… y nos lleva a la felicidad.

Así pues, el texto del Evangelio trata de nuestros deseos y necesidades de verdad, del cariño incondicional que necesitamos y que buscamos a menudo donde no se encuentra… Muchas veces se nos ofrecen otros caminos como medio de felicidad: el dinero, el poder, la apariencia, el individualismo… pero eso son como la coca-colas y la fanta: apetitosas, que quizá sacian en el momento, pero que no quitan la sed de verdad, pues la sed la quita el agua. Son aguas adornadas: azucaradas, con gas y con sabores, muy bonitas y muy dulces, pero que a la larga no quitan la sed. 

Es el agua pura la que de verdad quita la sed, y eso es lo que nos ofrece Jesús: su amor y cariño incondicionales que pueden sustentar nuestra vida y hacernos conscientes de que somos queridos por quienes somos, solo por estar en este mundo, y no por lo que valemos, hacemos o podemos.. Y el modo de descubrirlo es “encontrándonos” con Él, siendo sus amigos, sintiendo su Amor. 

Por otro lado, es interesante hacer notar que Jesús tiene mucho que darnos, eso es cierto, pero que Él también quiere algo de nosotros, como quería de la samaritana. También nosotros tenemos algo que darle: nuestra fe, nuestra acogida, nuestro cariño. Jesús, busca esa agua para su sed y nos ofrece a cambio su agua para la nuestra.  Y es que, como la samaritana, también nosotros podemos acoger, dar cobijo, consuelo, amor y fe a Dios y así poder establecer y profundizar nuestra relación de amistad con Él.”

Como compromiso de amistad con Jesús, ofreceremos cada uno un poquito de nuestra agua: en el centro de la sala habrá un recipiente grande, y una jarra con agua. Voluntariamente, el niño o niña que quiera, puede levantarse y echar un poquito de agua en el recipiente, como símbolo de que quiere ofrecer “su agua” (su fe, su amistad) a Jesús, como hizo la samaritana.

Finalmente se canta un Padre Nuestro o una canción de despedida.  

Materiales: comida salada, bebida gaseosa, platos, vasos, servilletas, agua, jarra, recipiente y resto de material para la oración (cantos, guitarras, vela, Biblia…)

Segundo Domingo de Cuaresma, ciclo A



2º DOMINGO DE CUARESMA – CICLO A
Mt 17, 1-9

DINÁMICA: “Voy en busca de un molón” 

Objetivos

Ayudar a que lo niños y niñas sientan que Dios les llama a cada uno de ellos, y que les llama para que sean felices.
Que comprendan que para seguir esa llamada de Dios es importante que dialoguen con Él y le escuchen, para saber de corazón qué es lo mejor en cada momento.
Que se sientan también enviados a compartir esa Buena Noticia de Dios con los demás.

Dinámica:

Esta actividad se ambienta de la siguiente manera:

El educador/a es un científico/a importantísimo/a, que ha descubierto que hay una planta que puede ayudar a salvar millones de vidas, pues cura un montón de enfermedades. Esa planta se llama “molón”. Pero esa planta es escasa y difícil de encontrar, y necesita la ayuda de los niños y niñas para poder recoger unas cuantas muestras. Así pues, deben salir de expedición con él/ella, y ayudarle a encontrar “molones”.

Lo primero que se les planteará es decidir, por grupos o parejas, de una lista de cosas, qué materiales deben llevar a la expedición. Se hará una lista de objetos variados (desde una brújula hasta una playstation) y deberán seleccionar los cinco objetos que consideren más importantes, y justificar su elección. Entre todos se comentarán las elecciones. 

A partir de ahí, saldrán a explorar. Dependiendo del número de niños, se podrá hacer en grupos o todos a la vez. En el caso de que sea por grupos, se deberá hacer tipo competición, y dependiendo de la puntuación final, tendrán en sus manos más o menos cantidad de “molón”.

Para animar la exploración, el científico/a que la dirige les hará cantar entre prueba y prueba “voy en busca de un molón” (versión de “voy en busca de un león”).

Las pruebas serán tipo:
  • Uno de los nuestros ha sido envenenado y nos puede contagiar a todos: jugamos a pillar. El monitor/a es quien salva a los pillados.
  • Nos persigue un animal peligroso, y debemos huir por un camino escarpado: en un determinado tiempo deben hacer un recorrido a la pata coja. 
  •  Deben cruzar un río peligroso, pisando las piedras sin caerse (se puede hacer con hojas de papel).
  • Hay que trepar a un lugar muy alto: deben entre todos intentar hacer una pirámide con sus cuerpos…
  • Necesitamos cazar para sobrevivir porque se nos han acabado las provisiones: lanzamos bolas a una caja o a un objeto (prueba de puntería).
Durante todas las pruebas el/la educador/a estará constantemente animándoles y dándoles consejos para que hagan las pruebas bien, ayudándoles, facilitándoles la labor. 

Al final, llegarán al lugar donde estará escondido el “molón”: que podrá ser un montón de hierba, de tierra o de cualquier cosa… (Si es por grupos, el molón se repartirá dependiendo de la puntuación que hayan conseguido)

Pero cuando lo consigan no habrá terminado el juego, sino que habrá que decidir qué es lo que se hace ahora con esa maravillosa sustancia: si son pocos niños, cada niño que opine. Si es por grupos, habrá que decidir por grupos. 

Se les proponen varias opciones:
  •  Quedárnoslo sólo para nosotros y nuestras personas queridas, por si nos ponemos enfermos.
  •  Vendérselo a una multinacional por un precio muy alto, para hacernos ricos, y que se encargue la multinacional de vender luego el producto, dándonos a nosotros unos beneficios…
  • Donarlo a científicos de alguna organización sin ánimo de lucro para que lo puedan hacer llegar a toda la gente que lo necesite…
Se debate y se toma la decisión. Y con eso se acaba el juego…

Reflexión:

Tras el juego se habla con ellos de varias cosas:
  •  Se comenta si ellos se animarían a hacer expediciones con un buen fin, si pondrían en peligro su vida por cosas que valieran la pena, etc. Y poco a poco se relaciona con la capacidad de “salir” y ayudar a los demás.
  • Se comenta sobre las cosas que tenemos, las que necesitamos, las que nos sobran, las que nos atan… relacionándolo con los objetos que hemos decidido llevarnos a la expedición.
  • Se les pregunta si han hecho caso del/la educador, si le han escuchado y atendido, y si era importante escucharle. Se relaciona con si escuchan a la familia, a los profesores…
  • Se habla sobre la decisión final de compartir el “molón” o aprovecharse egoístamente de sus beneficios… y se relaciona con la vida diaria.
Oración:

Se les dice que Jesús también tiene una palabra en esta Cuaresma para lo que han vivido, y se lee la lectura del domingo.

Se comenta entre todos cómo Dios nos llama a todos a que “salgamos”, a que nos movamos, a que dejemos las cosas que nos sobran y le busquemos, etc.… Se comentan también las palabras de Dios de que escuchemos a Jesús, y vemos cómo podemos escucharle (a través de quienes nos quieren, a través de las lecturas, orando...). Por último vemos cómo, aunque los discípulos están tan “a gustito”, Jesús les llama a salir y compartir con los demás lo que han vivido (al igual que teníamos que haber hecho con nuestro “molón”…

Finalmente le damos gracias a Dios y cantamos un Padrenuestro para terminar.

Materiales: disfraces de ambientación, “molón”, lista de objetos, “piedras” para el puente, bolas y objeto para la puntería,  y material para la oración (cantos, guitarras, vela, Biblia…)

Primer Domingo de Cuaresma, ciclo A



1º DOMINGO DE CUARESMA – CICLO A
Mt 4, 1-11

DINÁMICA: “A tentar se ha dicho” 



Objetivo

Ayudar a que lo niños y niñas entiendan lo que son las “tentaciones” y reflexionen sobre las “pequeñas tentaciones” que pueden tener en su día a día y que les llevan a ser egoístas, a pensar en su riqueza, en su poder o en su prestigio; y que se den cuenta de que esas tentaciones no son buenas, sino que son ataduras que nos impiden ser libres y felices de verdad y desarrollarnos de manera completa y equilibrada.

Dinámica:

Se hacen varios equipos y se realizan varias pruebas en las que compiten los equipos entre sí. Al final de cada prueba, se dará una puntuación a cada equipo, dependiendo del puesto en el que haya quedado. Al final del juego ganará el equipo que más puntos haya conseguido.

Se les dice que cuando el educador los vea apurados o agobiados les podrá preguntar si quieren coger una tarjeta amarilla y usarla en su propio beneficio. Las tarjetitas, por tanto, aportarán beneficios (diferentes en cada juego) pero al final del juego tendrán también sus consecuencias (que no se verán hasta entonces). Lo que pasa es que ellos no podrán decidir utilizar una tarjeta cuando quieran, sino que deberán esperar a ser “tentados” por el educador, y sólo entonces podrán decidir si la aceptan o no.

El juego comenzará, y el educador se dedicará, mientras los niños hacen las pruebas, a motivarles para que cojan una tarjetita y se “ayuden” un poco a sí mismos…

Las pruebas pueden ser muy variadas. Proponemos:

  • Un juego de palabras cruzadas (apalabrados): los niños juegan por equipos, pero a algunos miembros del equipo se les ofrece tarjeta amarilla para cambiar algunas letras difíciles por otra letra que necesiten, o bien para añadirles letras difíciles a otro de los equipos.
  • El tabú: cada vez sale uno del equipo y su equipo debe adivinar de qué palabra se trata, sin decir las palabras prohibidas (que los demás equipos controlarán). La tarjeta amarilla permite saltarse las palabras prohibidas.
  • Pictionary: igual que el tabú, pero en este caso se debe dibujar, y no se permite hablar. Si se elije la tarjeta amarilla se podrá hablar mientras se realiza ese dibujo…
  • Rastreo: se esconden varios objetos por el lugar, y gana el equipo que más encuentre. Con la tarjeta amarilla el educador podrá facilitar el lugar de algunos de ellos, o el equipo podrá quitarle un objeto al equipo que desee.
  • Carreras: se hacen carreras diversas. En esta prueba las tarjetas amarillas permiten salir con ventaja, o hacer que jugadores de otro equipo vayan cogidos de la mano…

Al finalizar el juego y sumar los puntos, se resta X puntos a cada equipo por cada tarjeta amarilla que haya usado. El equipo que más puntos tenga, será el ganador. 

Reflexión:

Se habla de lo sucedido: de cuándo han utilizado las tarjetas, del porqué… Se analiza si han preferido usarlas en propio beneficio o en perjuicio del otro equipo… se pregunta cómo se sentían cuando las usaban y cómo se sentían los demás equipos…

Tras esas reflexiones, se habla de las tentaciones como cosas que sabemos que no debemos hacer pero que nos apetece mucho hacerlas, porque pensamos que nos aportan un beneficio, aunque sea a corto plazo: a veces es preferir ver la tele que ayudar en casa, jugar a la videoconsola en vez de estudiar, decir alguna mentirijilla para ser el centro de atención…

Se les pregunta qué “tentaciones” suelen tener ellos, se les reparte una hojita y se les dice que escriban alguna. 

Se les explica que Jesús también tuvo tentaciones, como nosotros, pero que fue fuerte y las superó. Nosotros también podemos intentar ser más fuertes que ellas, y podemos pedirle a Jesús que nos ayude.

Oración:

Tras un canto, se lee la lectura del domingo.

Como ya saben, la Cuaresma es el tiempo en el que intentamos volver a “limpiar” nuestro corazón, volver a ponerlo a punto para que sea el motor de nuestra vida. Para ello le pedimos a Jesús que nos ayude con su fuerza a limpiar de nosotros esas tentaciones (igual que él hizo). 

Nos comprometemos durante esa semana (o durante la Cuaresma) a no caer en la tentación que hemos escrito. Como gesto, se pone un cuenco en el centro, y cada uno deposita ahí el papel con su tentación. Finalmente se queman, mientras se canta una canción, y se dejan convertir en ceniza.

Materiales: tarjetas amarillas, tarjetas del tabú, palabras del pictionary, apalabrados, objetos diversos, bolis, papel, cuenco, cerillas y material para la oración (cantos, guitarras, vela, Biblia…)